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BERNHARD SCHLINK: ¿EL HOLOCAUSTO YA FUE? 
6 de Mayo de 2017 
 
  1. Verónica Abdala
  2. "Las cuestiones morales que me tocan como jurista y filósofo del Derecho, encuentran cauce en mi literatura. No es que me lo haya propuesto, sino que encuentran una vía a través de la ficción, y me alegro por ello. Mi vida transcurre entre y con el Derecho y la literatura. No tengo idea de cómo confluyen ambas cosas, pero por fortuna sucede", expresó el escritor y profesor emérito de Derecho alemán Bernhard Schlink, frente al publico que colmaba la sala Victoria Ocampo, hace instantes, en la Feria del Libro.

Schlink es autor de un libro difícil de olvidar, que también llegó al cine. En "El lector", una mujer ayuda, ayuda mucho, a un joven. Terminan como amantes, una relación intensa. Después del amor, ella le pedía a él que le leyera. Pasa el tiempo, el chico estudia Derecho -justamente- y va a presenciar un juicio contra criminales de guerra nazis. Adivinen quién está en el banquillo. El testimonio de ella abre preguntas. Era funcionaria en un campo. Los prisioneros llegaban, llegaban más, había que hacer lugar. La visión administrativa del mal. Pero antes de la cámara de gas, la mujer les pedía a las prisioneras que le leyeran. La acusan de redactar un informe, le piden que escriba para probar que no es su letra, ella se declara culpable. Cualquier cosa antes de admitir que no sabe escribir. Cadena perpetua.

Este vieres, Schlink habló de los puntos de contacto y divergencia entre la historia y la narrativa, la política y la moral. Se encontraban presentes en el auditorio el Embajador alemán en la Argentina, Bernhard Graf von Waldersee; el Director de la Fundación El Libro, Oche Califa y la escritora y presidenta del centro argentino de PEN internacional, Luisa Valenzuela.

El autor, que divide su tiempo entre Berlín y Nueva York, visita el país por segunda vez, la primera había sido en 2005.

"¿De dónde nacen las historias narradas en mis novelas? Es algo que me pregunto y diría: de lo que veo, pienso, temo, espero. Del pasado y la Historia de mi país, Alemania, y también de mi expectativa sobre lo que puede suceder", reflexionó el autor, de El lector -su best seller más conocido, traducido a 39 idiomas-; El nudo gordiano; Amores en fuga; Mentiras de verano, y la serie de policiales protagonizados por su detective, Selb. Lo maravilloso de la literatura es que nos confronta con los ideales. Y también con el horror".

"Un punto en común entre los que comparten los procesos jurídicos y la creación literaria, es que ambos precisan de límites", precisó. "En el caso del Derecho, los marcos pueden ser más claros para ustedes. El escritor, en cambio, supone que se define por su fantasía desbordante, pero precisa de los límites -entre ellos los que imponen la estructura y la gramática- para poder crear. En ese sentido, los procesos creativos se parecen siempre, más allá de la disciplina en que se enmarquen. Otro punto de contacto entre mis dos campos de acción, son las temáticas: hay problemáticas comunes de las que se ocupan tanto las ficciones como el Derecho; la culpa, el crimen, la traición, la codicia, el perdón."

El Holocausto y la culpa colectiva fue otros de temas a los que puntualmente refirió: "El tema de la culpa colectiva me ha convocado desde siempre, porque como alemanes todos nos hemos preguntado alguna vez sobre la responsabilidad colectiva en relación a lo que ocurrió durante el Tercer Reich. Temas como éste han aparecido en mis libros, también, como en el caso de El lector, cuyo protagonista ama a una mujer que tuvo responsabilidad directa sobre los hechos. En este sentido, puedo decir que el Holocausto me ha impactado, no sólo por los crímenes y atrocidades cometidos y que todos conocemos, sino por cómo ha sido "absorbido" finalmente. Hay quienes viven de manera 'ligera' y 'en presente'. No soy quién para juzgarlos moralmente. Sólo puedo decir que vivir en conocimiento y con conciencia de la Historia, nos permite reconocernos y sensibilizarnos frente a lo que les pasa a los otros. Esa es también una de las formas en que la literatura opera."

En relación al presente de Europa, advirtió: "Vivimos tiempos complejos, con el avance de los populismos nacionalistas. Tengo serias preocupaciones respecto del futuro -admitió-. Hasta hace tres años yo creía en el progreso: ahora veo a Donald Trump en Estados Unidos, a Marine Le Pen ganando poder en Francia, a Inglaterra habiendo perdido su lugar, y realmente siento que esto que llamamos desarrollo es un proceso global que es todo menos confiable. Realmente confío y espero que los jóvenes descubran sus ideales a través de la lectura y la empatía. Creo que tiene mucho por hacer y espero que nunca caigan en la negación que implica soslayar al colectivo social", dijo.

En relación a su nueva novela, "Mujer bajando la escalera" (Anagrama), la novela que vino a presentar al país y en la que vuelve a hacer foco, como sus anteriores obras, en los dilemas morales, la codicia y el amor.

En un museo lejos de su casa a un hombre se topa con una pintura de una mujer por la que una vez, hace mucho tiempo, arriesgó todo y que luego desapareció misteriosamente de su vida: ese es el inicio de una trama que conjuga el suspense con un trasfondo filosófico y moral, y una prosa impecable, que seguramente deleitará a sus lectores.

Fuente: Clarín

 

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